Los últimos 20 años del INACIPE[1]

Para aquellos que se han ido del INACIPE.

 

Por Alberto Nava Garcés[1]

 

El Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE) cumple cincuenta años. Abrió sus puertas en junio de 1976 a instancias de académicos que realizaban distintas tareas en el mundo judicial o en el poder ejecutivo. Sin el deseo de omitir a alguno de sus fundadores, me vienen a la mente Javier Piña y Palacios, Celestino Porte Petit, Alfonso Quiroz Cuarón, Sergio García Ramírez y Luis Rodríguez Manzanera, entre otros que lo hicieron posible.

 

Hoy, en la investigación, somos el sueño cumplido de quienes crearon este Instituto y creyeron en un lugar donde se pudieran cultivar las ciencias penales EN LIBERTAD.

 

       Para todo académico e investigador debe ser un día de fiesta, no solo por los cincuenta años de apertura, sino por tener el privilegio de contar con la compañía de grandes maestros que presenciaron el primer día del INACIPE.

 

       Yo llegué al instituto hace casi 20 años y he sido testigo de sus luces y sus sombras. Y si bien mi casa siempre ha sido la Universidad, puedo decir que este lugar me ha hechizado.

 

       En su momento, a los doctores Gerardo Laveaga y Rafael Estrada solo les pedí una cosa: un cubículo para desarrollar mis trabajos.

 

Desde entonces, he producido más de 40 obras entre las de mi autoría, aquellas en colaboración con distintas antologías, artículos en varias revistas e incluso la primera parte de la Ley General contra el Secuestro[2], bajo la dirección de Jorge Lara, así como la revisión legislativa para un proyecto de Código Penal Nacional.

 

       Me tocó vivir la época en la que se establecían las reglas del entonces llamado nuevo sistema de justicia penal. Íbamos a las diferentes entidades federativas para hablar del cambio como quien lleva un nuevo evangelio penal; pero no viajábamos solos, nos acompañaba la voz crítica de Don Sergio García Ramírez, quien vislumbraba la reforma constitucional como un vaso de agua con gotas de veneno.

 

En ese tiempo, la divulgación se privilegió y abrió una seria disputa con la dogmática, que se agregó a otras tantas discusiones; por ejemplo, recuerdo que a la propuesta de la neurociencia aparecieron quienes se declararon “neuroconfundidos”. Hubo también quienes objetaron la sustitución del logotipo de la institución. Estos debates confirmaban las palabras de Vasconcelos, para quien “la idea debía darse en derroche, porque solo en el derroche, la idea prospera…”. Y entonces, el INACIPE era el centro para abrir esos encuentros y otros más.

 

Hubo un tiempo en el que abundaron los criminólogos; luego, por circunstancias que no viene al caso mencionar, ese grupo tan necesario para entender el contexto del delito y el delincuente fue desapareciendo.

 

       Fue una época de gran vivacidad con la presencia de Hassemer, Roxin, Schünemann y los grandes maestros españoles: Muñoz Conde, Ferré Olivé, Luis Rodríguez Zapatero y muchos más; eran tiempos pletóricos de congresos, libros, programas televisivos como Expediente INACIPE, páginas y publicaciones periódicas como Iter Criminis y Revista Mexicana de Ciencias Penales. El INACIPE fue materia viva: En sus pasillos y en su cafetería disfrutábamos de las amenas charlas con los doctores Rafael Moreno y Luis Rodríguez Manzanera.

 

Y los muros de honor se poblaron de nombres; en uno se plasman a autores internacionales (con excepción de alguien que fue retirado luego de una polémica por su pasado), y en otro, a los autores nacionales, donde faltan tantas personalidades, y, por último, se encuentra el de los doctorados Honoris Causa otorgados hasta 2019 y donde destacan diversos miembros de la Academia Mexicana de Ciencias Penales.

 

       Esos homenajes también poblaron las aulas y auditorios, de los que —ruego me disculpen— destacaré el del aula 1, “Ricardo Franco Guzmán”, de quien sigo sientiéndome discípulo y biógrafo autorizado.

 

       No podría haber participado en congresos sobre cibercriminalidad o en los organizados por la ONU (como el de Viena en 2018), sin el apoyo decidido de los directores.

 

       Pero luego de esa gran época, llegaron las sombras… No solo la pandemia nos llevó lejos de Tlalpan, perdimos compañeros, perdimos tanto. Y casi perdemos el Instituto por la incuria y el abandono, tal como lo describió Hanna Arendt:

 

“Vivimos tiempos oscuros, en los que los peores han perdido el miedo y los mejores, la esperanza”

 

       Pero hoy inicia un nuevo día…

 

       El reto es recobrar esas luces, ese centro tan anhelado donde se vea al INACIPE como un lugar no de mera capacitación, no con miras provincianas de investigación a modo, no para un sector, sino para una sociedad, para un mundo donde las respuestas globales son tan necesarias.

 

A guisa de ejemplo me remito a las obras de Porte Petit y Jiménez Huerta, enormes penalistas que dejaron una obra vigente que nos marca un derrotero a seguir.

 

       Termino estas notas con la nostalgia y la esperanza de un vienés. Nuestro tiempo se agota. Y solo me queda recordar la cara aspiración de quienes solo deseamos escribir y que bien la refiere Octavio Paz en su poema “Hermandad”:

 

Soy hombre: duro poco y es enorme la noche.

Pero miro hacia arriba: las estrellas escriben.

Sin entender comprendo: también soy escritura

y en este mismo instante alguien me deletrea.

 

Que tenga mucho éxito en su encomienda, estimado doctor Nader.

 

Muchas gracias, ¡y a por otros cincuenta años!


[1] Profesor de Derecho Penal de la Facultad de Derecho (UNAM). Subcoordinador de la Barra Mexicana Colegio de Abogados A.C. y Miembro de Número de la Academia Mexicana de Ciencias Penales.

[2] Me deslindo de las penas de dicha ley, que estaban acordadas con grupos impulsores de la misma.


[1] Palabras pronunciadas con motivo de los 50 años del Instituto Nacional de Ciencias Penales (1976 – 2026).

Winfried Hassemer

Winfried Hassemer

(17 de febrero de 1940 – 9 de enero de 2014)

Prof. Doctor, Doctor h. c. por múltiples Universidades Europeas y Latinoamericanas.

Hace unos días  falleció el gran penalista alemán W. Hassemer. Wikipedia le dedica unas cuántas líneas a su biografía, poco o casi nada nos dice de quién fue este magnífico maestro, que, derivado de su quehacer como juez, estudió y criticó las nuevas corrientes del Derecho penal.

Winfried Hassemer fue Catedrático de derecho penal, Teoría y Sociología del Derecho en la Universidad de Frankfurt, Alemania y de la cual él perteneció a la corriente denominada “Escuela de Frankfurt”, forjadora de varias generaciones de pensadores destacados, no sólo en el ámbito jurídico (Fromm, Adorno, Hans Albert, Ralf Dahrendorf, Henryk Grossmann, Niklas Luhmann, Georg Lukács, Karl R. Popper, Günter Rohrmoser, entre otros)

En 1996 fue nombrado magistrado de la Corte Constitucional Federal, donde fue responsable de los casos en materia penal y procesal penal, más tarde fue vicepresidente del Tribunal Constitucional Federal Alemán.

Luego de una fructífera vida académica, en la que compaginó la resolución de casos y la investigación, dedicó sus últimos años a recoger todos los reconocimientos de personas e instituciones que pudieron abrevar de sus trabajos.

Así ocurrió en octubre de 2008, cuando se le entregó un diploma en el Instituto Nacional de Ciencias Penales y en donde dio una cátedra inolvidable en torno a su crítica al Derecho penal del enemigo. Sentenció: “en Alemania ni siquiera tenemos leyes excepcionales para combatir la delincuencia organizada”, lo que había eran leyes duras, pero no excepcionales ni restrictivas de los derechos de todo imputado.

Es lamentable su partida.

Hassemer

nava_hassemer copia

Aquí una liga a uno de sus trabajos sobre Derecho penal simbólico

http://neopanopticum.wordpress.com/2007/08/24/derecho-penal-simbolico-y-proteccion-de-bienes-juridicos-w-hassemer-2/

http://www.metajus.com.br/textos_internacionais/simbolismo-e-bem-juridico-Hassemer.pdf

 

 

Tribunal Constitucional Federal – Sala de prensa –

 

Comunicado de Prensa No. 1/2014 , de 10 de 01 2014

 

Winfried Hassemer

 

Bundesverfassungsgericht – Pressestelle –

 

Pressemitteilung Nr. 1/2014 vom 10. Januar 2014

 

 

 

Der ehemalige Vizepräsident des Bundesverfassungsgerichts

Prof. Dr. Dr. h. c. mult. Winfried Hassemer ist verstorben

 

 

 

Der ehemalige Vizepräsident des Bundesverfassungsgerichts, Prof. Dr. Dr.

h.c. mult. Winfried Hassemer, ist am 9. Januar 2014 im Alter von 73

Jahren verstorben.

 

Prof. Dr. Dr. h.c. mult. Winfried Hassemer wurde am 17. Februar 1940 im

rheinhessischen Gau-Algesheim geboren. Er studierte Rechtswissenschaften

in Heidelberg, Saarbrücken und Genf. Von 1963 bis 1969 arbeitete er als

wissenschaftlicher Assistent am Institut für Rechts- und

Sozialphilosophie der Universität des Saarlandes und wurde dort 1967

promoviert. Im Jahr 1970 legte er sein zweites juristisches Staatsexamen

ab und war anschließend als wissenschaftlicher Assistent am Institut für

Rechtsphilosophie der Ludwig-Maximilians-Universität München tätig. Dort

habilitierte er sich im Jahr 1973 mit einer Arbeit zum Thema „Theorie

und Soziologie des Verbrechens – Ansätze zu einer praxisorientierten

Rechtsgutslehre“. Im Jahr 1973 erhielt er einen Ruf an die Johann

Wolfgang Goethe-Universität in Frankfurt am Main. Bis zu seiner

Emeritierung blieb er dort Professor für Rechtstheorie,

Rechtssoziologie, Strafrecht und Strafverfahrensrecht. Von 1991 bis 1996

war er zudem Hessischer Datenschutzbeauftragter.

 

Am 3. Mai 1996 wurde Prof. Dr. Dr. h.c. mult. Winfried Hassemer zum

Richter des Bundesverfassungsgerichts im Zweiten Senat ernannt. Sein

Dezernat umfasste das Straf- und das Strafverfahrensrecht sowie

zeitweise das Staatskirchenrecht. In diesen Bereichen wirkte er als

Berichterstatter an zahlreichen wegweisenden Entscheidungen des

Bundesverfassungsgerichts mit, unter anderem zur strafrechtlichen

Rehabilitierung eines Soldaten, der von einem DDR-Militärgericht wegen

Fahnenflucht verurteilt worden war (BVerfGE 101, 275), zur

Wohnungsdurchsuchung bei Gefahr im Verzug (BVerfGE 103, 142) und zur

Vermögensstrafe (BVerfGE 105, 135). Besonderes Augenmerk legte er auf

einen angemessenen Ausgleich zwischen dem Sicherheitsbedürfnis der

Allgemeinheit und den Freiheitsgrundrechten des Einzelnen. Sein einziges

Sondervotum gab er in einem Verfahren zum Geschwisterinzest ab, weil er

dessen Strafbarkeit für verfassungswidrig hielt (BVerfGE 120, 224 [255

ff.]).

 

Vom 10. April 2002 bis 7. Mai 2008 war Prof. Dr. Dr. h.c. mult. Winfried

Hassemer zudem Vorsitzender des Zweiten Senats und Vizepräsident des

Bundesverfassungsgerichts. In seine Amtszeit fiel eine Reihe von

bedeutenden Verfahren, unter anderem die Einstellung des ersten

NPD-Verbotsverfahrens (BVerfGE 107, 339) und der Beschluss zur

„Rechtssache Görgülü“, der die methodischen Grundlagen für die

Berücksichtigung der Europäischen Menschenrechtskonvention im Rahmen der

nationalen Rechtsordnung bereitete (BVerfGE 111, 307). Durch seine

Fähigkeit, komplizierte Verfassungsfragen allgemein verständlich zu

erläutern, trug er zudem sehr dazu bei, dass das

Bundesverfassungsgericht in der Öffentlichkeit als bürgernahes Gericht

wahrgenommen wurde.

 

Nach dem Ende seiner Amtszeit arbeitete Prof. Dr. Dr. h.c. mult.

Winfried Hassemer als Rechtsanwalt in Frankfurt; zudem war er als

„Ombudsmann“ bei der SCHUFA und als „neutraler Mittler“ im Rahmen des

Compliance-Programms von Daimler tätig.

 

Der Verstorbene erhielt zahlreiche Auszeichnungen. Er wurde zum

Ehrendoktor der Universität Thessaloniki (1981), der Bundesuniversität

Rio de Janeiro (2001), der Universität Lusiada in Lissabon (2004) und

der Universität Pablo de Olavide in Sevilla (2005) sowie zum

Honorarprofessor der Renmin University of China (2005) ernannt. Im Jahr

2008 erhielt er das Große Verdienstkreuz mit Stern und Schulterband der

Bundesrepublik Deutschland sowie die Wilhelm-Leuschner-Medaille, die

höchste Auszeichnung des Landes Hessen.

 

Zuletzt lebte Prof. Dr. Dr. h.c. mult. Winfried Hassemer mit seiner

Ehefrau in Frankfurt.