La muerte de Julio César (44 a.C.) Los idus de marzo.

¡Acordaos de marzo, acordaos de los Idus de marzo! ¿No fue por hacer justicia por lo que corrió sangre del gran Julio? ¿Qué miserable tocó su cuerpo y lo hirió que no fuera por justicia? ¡Qué! ¿Habrá alguno de nosotros, los que inmolamos al hombre más grande de todo el universo porque amparó bandidos, que manche ahora sus dedos con bajos sobornos y venda la elevada mansión de nuestros amplios honores, por la vil basura que así puede obtenerse? ¡Antes que semejante romano, preferiría ser un perro y ladrar a la Luna!

William Shakespeare, Julio César.

El asesinato de Julio César[1] es considerado como un tiranicidio. Sus aspiraciones fueron segadas a las escaleras del Senado. Resulta relevante para el Derecho Penal desde la denominación: se trataba un homicidio de lesa majestad y se le llamó, por cuestiones eminentemente políticas, “tiranicidio” (como si llamarle así diera lugar a justificar la muerte del César). A pesar de estar debidamente identificados los perpetradores, su final no ocurrió exactamente ante la justicia.

            Y, en el desarrollo de los hechos, por supuesto, destaca la figura de Bruto, a quien el propio Julio César se dirige, pues considera a dicho sujeto como un traidor. (Hoy en día la figura de la traición constituye una calificativa, pues el Derecho Penal es valorativo y la traición es justo lo contrario de lo que una sociedad puede admitir.)          Al llegar al Senado, sus agresores fueron a su encuentro. Fueron 23 puñaladas las que infligieron sobre el dictador.

            Thorton Wilder (autor de El Puente de San Luis Rey), retoma la crónica de aquellos hechos en su libro Los idus de marzo y describe la muerte de Julio César por quienes conspiraron en su contra.[2]

            Lo paradójico es que se emitiera una moneda conmemorativa del asesinato de Julio César.

LXXII. De Calpurnia a su hermana Lucía

[15 de marzo]

Cada día previo a su marcha adquiere nuevo y acrecentado valor. Me avergüenza no haber comprendido antes con más claridad toda la entereza que exige ser esposa de un soldado.

Ayer por la noche comimos con Lépido y Sextilia. Estaba también Cicerón, y la reunión resultó muy alegre. Mi esposo me dijo después que nunca había sentido tanta amistad hacia Cicerón ni de su parte, y eso que discutieron tan agriamente que Lépido no sabía adónde mirar. César hizo un relato de la revolución de Catilina como si se hubiese tratado de una conspiración de ratones contra un gatazo receloso llamado Cicerón, y para ilustrarlo se levantó de la mesa y empezó a pasearse por la estancia registrando los rincones. Sextilia se rio tanto, que le dio un calambre en el costado.

Cada día descubro en mi marido a un hombre diferente.

Nos retiramos temprano, antes de oscurecer, y me pidió que le permitiese mostrarme ciertos lugares de la ciudad particularmente amados. Yo estaba ansiosa por hallarme bajo techo, como te podrás imaginar, pero he aprendido a no suplicarle que sea prudente. Sé que tiene absoluta conciencia del peligro y que corre esos riesgos con toda lucidez. Caminaba junto a mi litera seguido por unos pocos guardias. Le llamé la atención sobre un enorme etíope que también parecía seguirnos, y me explicó que en cierta oportunidad había prometido a la Reina de Egipto que nunca pondría objeciones a la presencia de este servidor y que desde entonces el negro había aparecido y desaparecido misteriosamente infinidad de veces, permaneciendo en algunas  ocasiones parado frente a nuestra casa toda la noche, y otras siguiéndolo tres días seguidos. Es una figura siniestra, pero mi esposo parece haberse encariñado con él y en varias oportunidades le dirigió la palabra.

Se estaba levantando un poco de viento, anunciador de una tormenta próxima. Bajamos la colina y recorrimos el foro, deteniéndonos aquí y allá para que él recordara un momento de la historia o de su propia vida.

¡Como posa su mano sobre lo que ama y cómo inquiere en mis ojos para asegurarse de que comparto su evocación!

Caminamos por las callejas oscuras y me señaló la casa donde había vivido diez años en su juventud. Después nos paramos al pie del Capitolio, y ni siquiera cuando estalló la tempestad y los paseantes se dispersaron como hojas barridas por el viento apresuró su paso. Me hizo beber de la fuente Real [que tenía fama de conceder fecundidad].

¿Cómo es posible que me sienta la más feliz de las mujeres y esté al mismo tiempo tan embargada de presentimientos sombríos?

Nuestra pequeña excursión fue una cabal imprudencia y ambos pasamos la más agitadas de las noches. Yo soñé que el tímpano del edificio se desplomaba por la tormenta y caía hecho pedazos sobre el piso, y cuando desperté le oí murmurar a mi lado. Él se despertó también, me arrojó los brazos al cuello, y pude sentir entonces el palpitar furioso de su corazón.

¡Oh, que los Dioses Inmortales nos protejan!

Esta mañana parece no estar bien. Se había vestido ya del todo y estaba completamente listo para ir al Senado cuando cambió de propósito. Volvió un momento a su despacho, y allí se quedó dormido, cosa que, según me dicen sus secretarios, no le había ocurrido jamás.

Ahora se ha despertado y acaba de salir. Debo apresurarme a prepararlo todo para los huéspedes de esta noche.

Estoy avergonzada de esta carta tan femenina.

Extracto de las Vidas de los Césares, de Suetonio. Libro I

[Escrito probablemente unos setenta y cinco años más tarde]

Cuando César se sentó, los conspiradores se apretujaron en torno de él y Tulio Cimber, que se había puesto a la cabeza de ellos, se acercó como para hacerle una pregunta. Como César, con un ademán, tratase de mantenerlo a distancia, Cimber lo asió de la toga por ambos hombros, y al exclamar aquél: «¡Pero esto es violencia!», uno de los Casca, que estaba de pie a su lado, le hundió la daga por debajo de la garganta. César cogió el brazo de Casca y le clavó su cálamo, pero cuando trató de incorporarse fue detenido por otra puñalada. Al verse rodeado por todas partes se envolvió la cabeza en la túnica, recogiendo al mismo tiempo los pliegues con la mano izquierda alrededor de sus pies para que la parte inferior de su cuerpo quedase decorosamente cubierta en su caída.

Así lo apuñalaron veintitrés veces. Él no pronunció palabra, y sólo se le oyó murmurar ante el primer golpe, aunque ciertos autores han sostenido que, cuando Marco Bruto se le arrojo encima, exclamó en griego: «¡Tú también, hijo mío!».

Todos los conspiradores se retiraron dejándolo tendido en el suelo, muerto.

Por último, tres esclavos comunes lo metieron en una litera y lo transportaron a su casa, con un brazo pendiente a uno de los lados.

Antístenes, el médico, declaró que de todas las heridas solamente la segunda, en el pecho, habría resultado mortal.[3]

            El bisnieto de Julio César, Octavio, quien gobernaría bajo el nombre de Augusto accedería al poder, con lo que terminaron los quinientos años de la República.

Imagen «La muerte de Julio César» (Vincenzo Camuccini, 1798)


[1]  A finales de septiembre del año 46 a.C., a lo largo de casi dos semanas, Julio César celebró en Roma su éxito en cuatro guerras libradas en los años anteriores: en las Galias, en Egipto, en el Ponto y en África. Cubierto con un manto púrpura bordado en oro recorrió la ciudad de Roma montado en una cuadriga y acompañado de varios carros que exhibían al pueblo el cuantioso botín conseguido. Nunca se había visto en Roma una celebración tan grandiosa como aquélla.

Casi dos años después, el 15 de marzo del año 44 a.C. cayó asesinado en el Senado, víctima de una conspiración orquestada por un grupo de senadores opuestos a sus ambiciones autocráticas. Cayo Casio, Marco Junio Bruto, Décimo Junio y un grupo de más de sesenta personas, los llamados Libertadores, materializaron su funesto plan, durante los idus de marzo, cuando César se hallaba junto a la estatua de Pompeyo, a quien, paradojas del destino, había derrotado cuatro años atrás en la batalla de Farsalia, en Grecia. Tilio Cimbro y Servilio Casca le asestaron los primeros golpes, a los que siguieron varias puñaladas que acabaron con su vida (véase: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/asesinato-cesar-idus-marzo_7106 ).

[2] Antonio, Lépido y Octavio ―miembros del segundo triunvirato que sucedió a la dictadura de César― ordenaron el ajusticiamiento de prácticamente todos los que conspiraron en el magnicidio (véase: https://www.xlsemanal.com/conocer/historia/20190627/muerte-julio-cesar-roma-asesinato.html).

[3] Thorton Wilder, Los idus de marzo, Alianza, Buenos Aires, 2002,  pp. 260-262.

Aproximaciones al concepto de ignorancia deliberada

Tengo el enorme gusto de informar que la editorial Porrúa ha publicado el discurso de ingreso Ignorancia deliberada (y anexos) a la Academia Mexicana de Ciencias Penales.
Con la venia de nuestro presidente, la publicación aparece con los dos sellos.

Espero sea de su interés.

https://porrua.mx/aproximaciones-al-concepto-de-la-ignorancia-deliberada-9786070938757.html

Discurso de ingreso a la Academia Mexicana de Ciencias Penales. 22 de julio de 2021 «Una aproximación al concepto de ignorancia deliberada».

Discurso de ingreso y respuesta 22 de julio de 2021

Opinión sobre el padrón de usuarios de telefonía celular

Recientemente el Ejecutivo Federal publicó en el Diario Oficial de la Federación una reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones.

En dicha reforma se establecen obligaciones tanto del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFETEL) como de los proveedores del servicio de telefonía celular y sus respectivos usuarios para realizar un padrón de usuarios, requiriendo de éstos últimos la entrega, entre otros requisitos, de datos biométricos.

En México se tiene la muy mala experiencia de que muchas bases de datos hayan sido usadas de manera indebida y hasta ilícita.

Por tal motivo, hay inquietud en la población si dicha solicitud será apegada a lo que dice el artículo 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos o no.

Me preguntaron si dicha ley nació muerta. Yo diría que no nace muerta pero si no se interponen los juicios en su contra será una ley invasiva que solo traerá incertidumbre jurídica a los usuarios.

Esto fue parte de lo que dijimos:

La ciberdelincuencia y el Covid 19

En la revista FORO JURÍDICO (marzo de 2021) apareció publicada la amable entrevista que me hizo el Dr. Elías Huerta Psihas, relativa a la tecnología, el derecho y la pandemia.

Comparto aquí algunas imágenes y la propia revista por si fuera de su interés.

Comunicado de la Academia Mexicana de Ciencias Penales relativo al futuro del INACIPE

El Instituto Nacional de Ciencias Penales, que nació a instancias de la Academia Mexicana de Ciencias Penales y que ha ganado un prestigio internacional a lo largo de sus casi cuarenta y cinco años, vive horas muy difíciles.
La ley orgánica de la Fiscalía General de la República prevé que el INACIPE se convierta en un área eminentemente administrativa (con la consiguiente terminación de las relaciones laborales que mantiene actualmente) y pierde su carácter de centro público de investigación.

Comparto con ustedes el pronunciamiento que al respecto ha emitido la Academia y ruego su difusión.

Ya en 1993 se tuvo la experiencia de ver cerrar las puertas del INACIPE. En ese entonces vimos cómo se perdieron valiosos ejemplares de su biblioteca para dar paso a áreas de tiro.

Esperamos la consideración de quienes tienen el destino de este Instituto en sus manos.

80 aniversario de la Academia Mexicana de Ciencias Penales

Este 21 de diciembre se llevará a cabo la ceremonia solemne con motivo del 80 aniversario de la Academia Mexicana de Ciencias Penales

Habrá transmisión por medio de la plataforma del Instituto Nacional de Ciencias Penales

¡Acompáñenos!

Homenaje a Luis Jiménez de Asúa

En noviembre de 2020 se cumplirán 50 años de la ausencia de uno de los más grandes penalistas de Iberoamérica.

Con este ejemplar hemos querido rendirle un muy sentido homenaje a Don Luis Jiménez de Asúa.

Si es de su interés, puede ser adquirido a través de la siguiente liga:

Sigue leyendo

Martín Gabriel Barrón Cruz

Acompáñanos al homenaje en memoria de Martín Gabriel Barrón Cruz.

Este viernes, 23 de octubre, a las 12 p.m.

Página Facebook Instituto Nacional de Ciencias Penales

Manual de la audiencia inicial

Tuve la oportunidad de participar en este manual relativo a la Audiencia inicial.

Es un libro básico, una guía que tal vez sirva para orientar a los alumnos, así como a los nuevos litigantes.

Podrá ser adquirido en línea en la página

https://www.dijuris.com/es/index.php

Espero sea de su interés.

Comunicado de la Academia Mexicana de Ciencias Penales

La Academia Mexicana de Ciencias Penales emite un comunicado con relación a la resolución de la Suprema Corte de Justicia recaída a la petición de consulta popular del Ejecutivo.

Congreso internacional de Ciencias Penales (INACIPE, 2020)

Estimados (as) todos (as)

Tengo el gusto de compartir el cartel de la primera mesa del Congreso Internacional de Ciencias Penales organizado por el INSTITUTO NACIONAL DE CIENCIAS PENALES (México)

http://www.inacipe.gob.mx/congreso2020.php

El dilema de las redes sociales (Netflix, 2020)

Acabo de ver “El dilema de las redes sociales” (Netflix, 2020)

Creo que bien valdría la pena reflexionar de qué manera han transformado la cotidianidad, hasta qué punto sirven como herramientas y en qué momento nos convertimos en objetos cautivos de ellas.

¿Qué tipo de información recibimos y cuál es la que proporcionamos?

¿Somos racionales en su uso? ¿Confiamos en lo que nos proporciona y anuncia?

¿Cuánto de lo que vemos en la red terminamos consumiendo? ¿Qué tipo de anuncios rechazamos?

Las redes sociales sirven para estar en contacto con amigos (as), compañeros (as), y usándolas adecuadamente son una excelente herramienta de trabajo, pero su mecánica de funcionamiento es más compleja.

Vale la pena ver el documental y discutir sobre la hipótesis que nos plantea: somos un objeto de las redes y si no reparamos en la información recibida, actuaremos en la dirección que nos ofrezca ya sea para usos netamente comerciales o para cuestiones políticas de gran relevancia.

Las redes albergan fake news y contribuyen también a la polarización.

Esa brecha entre nativos y migrantes digitales no se ha acortado, vemos al mundo desde ópticas distintas.

Revista Mexicana de Ciencias Penales (número 10)

Por si fuera de su interés, el INACIPE ha publicado la versión electrónica de este número

http://revistaciencias.inacipe.gob.mx/index.php/02/issue/view/10

Congreso internacional de Derecho Penal virtual. UNAM (incluye algunos videos)

 

 

 

 

A continuación, usted podrá ver algo de este evento: